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En la mayoría de los países del mundo, su moneda lleva la imagen de uno de sus personajes históricos, de paisajes típicos, o de cualquier otro motivo que la identifique con su nacionalidad. Un caso muy conocido es el de EE.UU., en cuyos dólares se puede identificar claramente a Washington, Jefferson y Lincoln.
En el caso de Chile, en algunas pequeñas monedas podemos apreciar apenas el rostro del Libertador General Bernardo O’Higgins Riquelme, aunque en los billetes, salvo una excepción, figuran las imágenes del valeroso y astuto patriota Manuel Rodríguez Erdoyza que está en el billete de dos mil pesos; la del Capitán Ignacio Carrera Pinto, que entregó su vida junto a su compañía del Regimiento “Chacabuco” en el Combate de La Concepción, y que aparece en el billete de mil pesos; la de la insigne poetisa Gabriela Mistral, que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1945, que está en el billete de cinco mil pesos; y la del Comandante Arturo Prat Chacón, que murió heroicamente en el Combate Naval de Iquique, grabada en el billete de diez mil pesos.
No obstante lo anterior, ha comenzado a circular el nuevo billete de veinte mil pesos, en cuyo diseño podemos apreciar, como en el anterior de esta misma denominación, el retrato del venezolano Andrés Bello, como una concesión especial para ese ilustre educador que se desempeñó en nuestro país.
Al respecto, caben las siguientes interrogantes: ¿El diseño de nuestros billetes es de exclusiva competencia del Banco Central, o algún otro organismo, ya sea de gobierno o parlamentario, tiene injerencia en esta materia?
¿Por qué, al igual que en otros países del mundo no hacemos imperar plenamente nuestra nacionalidad?
Sin menoscabar a Andrés Bello, uno de los más grandes humanistas de América, ¿por qué no se consideró a los dos principales Padres de la Patria, Bernardo O’Higgins Riquelme y José Miguel Carrera Verdugo, para ocupar el lugar del venezolano en el billete de 20 mil pesos...? <14/08/2010>
J. Horacio Balmelli Urrutia
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