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POBREZA Y DESIGUALDADES SOCIALES: LAS ENGAÑOSAS CIFRAS ECONÓMICAS |
Sólo puede hablarse de una economía exitosa cuando ésta es capaz de otorgar condiciones de vida propias de seres humanos a todos los miembros de una sociedad.- Así lo concibe el nacionalismo y quien tenga dos dedos de frente no tendrá más remedio que concordar con ello.- En cambio, lo que hoy tenemos en nuestro país es un sistema económico muy conveniente para un diez por ciento de la población, pero inmensamente lesivo para la mayoría de los chilenos.- No es ésta entonces una economía exitosa, sino sólo un gran negocio para un sector minoritario, incluyendo en él a una clase política, de todos los colores, que ha conseguido acrecentar su poder y mejorar su calidad de vida gracias a una alianza tácita con quienes dominan en las altas esferas de la industria y las finanzas.-
Lo dicho anteriormente queda demostrado de manera palmaria en la encuesta de Caracterización Socio Económica Nacional (Casen) del año 2009, la que acusa que la pobreza ha tenido un incremento de casi un 1,5% (de 13,7% a 15,1%) con respecto a la medición efectuada el año 2006; esto significa que más de 2 millones y medio de chilenos enfrentan hoy graves carencias en alimentación, vivienda, calefacción en este crudo invierno 2010, y otras que se han hecho más agudas luego del terremoto-tsunami de febrero de este año.- Precisamente, por haber sido cerrada en 2009, la Casen no contempla los efectos del desastre natural mencionado, el que debería llevar el porcentaje de pobres a una tasa muy superior a la señalada.- Lo más grave es que a tan dramática situación se ha llegado luego de que el gasto en políticas sociales aumentara en alrededor de un 35% durante el mismo período que abarca la encuesta citada, dándose esta contradicción porque gran parte del dinero destinado a combatir la pobreza (50% y más) queda en manos de la burocracia estatal o va a parar directamente a otros bolsillos.- La anomalía antes expuesta permite concluir que no son recursos monetarios lo que está escaseando en nuestro país, es la administración que el Estado hace de ellos la que muestra toda su ineficiencia y vergonzosas malas prácticas, impidiendo se alcancen los objetivos previstos al momento de poner en marcha los distintos programas sociales.-
No esperemos entonces superar la pobreza nacional mediante la búsqueda obsesiva de nuevas y engañosas marcas económicas, presumiendo de ello ante el resto del mundo; sólo cuando hayamos asegurado a cada compatriota una vida digna e integrada, tendremos los motivos suficientes para experimentar legítimo orgullo.- Sin embargo, es preciso no equivocarse; la justa distribución del ingreso nacional no se obtendrá mediante la entrega, vía impuestos, de mayores recursos a la voracidad del actual Estado.- Es urgente darnos una nueva organización social que haga posible que los fondos puedan ser manejados directamente por instituciones ciudadanas que den eficacia a los planes de superación de la pobreza, con un nulo o bajísimo gasto en administración.- (slch) <24/07/2010>
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