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Historia de Chile

DEBEMOS ENDURECER LA POLÍTICA INTERNACIONAL

Las constantes provocaciones peruanas, la insistencia de Bolivia por obtener una salida soberana(!) al Pacífico, y la prohibición que Argentina pretende imponer a los viajes de chilenos desde y hacia las Falkland, muestran a las claras el escaso respeto que tienen los gobiernos de los países limítrofes por las "autoridades" del nuestro.- La actual coalición gobernante exhibe, en materia de política exterior, las mismas debilidades de aquella que estuvo en el poder durante veinte años, con grave perjuicio para los intereses nacionales.-
Ya es hora de terminar con la actitud arratonada de la clase política, la que no refleja en absoluto el sentir y disposición a defender sus derechos expresada invariablemente por el pueblo chileno.- Llegó el tiempo de ponerse firmes, cerrando todas
aquellas 
negociaciones que no nos beneficien en lo inmediato, más aún si ponen en juego nuestra soberanía e integridad territorial.- No podemos aceptar que los controladores de este Estado antichileno se dejen presionar e intimidar por las insolentes exigencias de los estados enemigos, mostrando su incapacidad para desarrollar una doctrina internacional agresiva con énfasis invariable en el beneficio nacional.-
Si las generaciones pasadas se sacrificaron afrontando heroicas guerras para darnos el país que hoy tenemos, también nosotros debemos realizar los esfuerzos humanos y materiales que sean necesarios para asegurar a las generaciones futuras un Chile viviendo en paz y prosperidad 
verdaderas.- Lo anterior sólo puede lograrse mediante la firme determinación de 
practicar un "sano egoísmo" nacional - como aconsejaba Encina -, y con la decisión de erradicar el excesivo legalismo de una clase politica despatriada.-(slch) <03/02/2012>


HACIA UN CAMBIO POLÍTICO PROFUNDO

Para que las modificaciones al sistema político beneficien realmente a la nación chilena, y no se conviertan en un simple acomodo destinado a resguardar los intereses de la "clase política", sería conveniente agregar algunos cambios más sustantivos.- Por ejemplo: Como ahora, con la inscripción forzosa, todo chileno mayor de 18 años pasa a ser potencial "elector", se podría establecer que si en la próxima "elección" presidencial se abstiene o vota nulo o blanco sobre el 50% del universo "electoral", 
el precario ganador quedará inhabilitado para tomar el cargo "en disputa".- La constitución contemplaría que en tal caso debe asumir un gobierno transitorio y ciudadano (cívico-militar), sin participación de los partidos, que dirija el país durante un período presidencial completo.- De esta manera iríamos cerrando gradualmente el circo politiquero que consume parte importante del presupuesto 
nacional.- Este sería el primer paso hacia un nuevo Estado, libre de los parásitos que tan caro nos han costado no sólo en el aspecto económico.-(slch)<29/01/2012>  


POLÉMICA BIZANTINA Y ESCAPISTA

Se acaba de abrir por estos días una nueva polémica, bizantina y escapista, de esas que tanto gustan a quienes viven de la baja política.- Algunos afirman que en Chile hubo "régimen militar" y otros contestan que lo que aquí existió fue una "dictadura militar". El enfermizo ideologismo y la pasión, impiden que ambos sectores comprendan que lo que en realidad tuvimos fue una dictadura de los grupos económicos y las multinacionales - explotadora, antichilena, desintegradora, judaizante -, cuya cabeza visible era Pinochet.- Por falta de profundidad o por algún grado de compromiso, los polemistas tampoco parecen advertir (o quieren ocultar) que la tiranía de los capitanes del poder económico permanece aun incólume, asociada, en "democracia", a una clase política hipócrita y sin conciencia de su responsabilidad.-(slch) <30/01/2012>  
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DIRECTOR Y ARTICULISTA:
Sergio Francisco Larenas Chávez
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Economia
POBREZA Y DESIGUALDADES SOCIALES: LAS ENGAÑOSAS CIFRAS ECONÓMICAS
Sólo puede hablarse de una economía exitosa cuando ésta es capaz de otorgar condiciones de vida propias de seres humanos a todos los miembros de una sociedad.- Así lo concibe el nacionalismo y quien tenga dos dedos de frente no tendrá más remedio que concordar con ello.- En cambio, lo que hoy tenemos en nuestro país es un sistema económico muy conveniente para un diez por ciento de la población, pero inmensamente lesivo para la mayoría de los chilenos.- No es ésta entonces una economía exitosa, sino sólo un gran negocio para un sector minoritario de la población, incluyendo en él a una clase política, de todos los colores, que ha conseguido acrecentar su poder y mejorar su calidad de vida gracias a una alianza tácita con quienes dominan en las altas esferas de la industria y las finanzas.-
Lo dicho anteriormente queda demostrado de manera palmaria en la encuesta de Caracterización Socio Económica Nacional (Casen) del año 2009, la que acusa que la pobreza ha tenido un incremento de casi un 1,5% (de 13,7% a 15,1%) con respecto a la medición efectuada el año 2006; esto significa que más de 2 millones y medio de chilenos enfrentan hoy graves carencias en alimentación, vivienda, calefacción en este crudo invierno 2010, y otras que se han hecho más agudas luego del terremoto-tsunami de febrero de este año.- Precisamente, por haber sido cerrada en 2009, la Casen no contempla los efectos del desastre natural mencionado, el que debería llevar el porcentaje de pobres a una tasa muy superior a la señalada.- Lo más grave es que a tan dramática situación se ha llegado luego de que el gasto en políticas sociales aumentara en alrededor de un 35% durante el mismo período que abarca la encuesta citada, dándose esta contradicción porque gran parte del dinero destinado a combatir la pobreza (50% y más) queda en manos de la burocracia estatal o va a parar directamente a otros bolsillos.- La anomalía antes expuesta permite concluir que no son recursos monetarios lo que está escaseando en nuestro país, es la administración que el Estado hace de ellos la que muestra toda su ineficiencia y vergonzosas malas prácticas, impidiendo se alcancen los objetivos previstos al momento de poner en marcha los distintos programas sociales.-
Como hemos visto, no basta con que el país presente un buen comportamiento en lo que se refiere a índices  macroeconómicos; si no se logra conseguir que los frutos del esfuerzo nacional lleguen a todos y cada uno de los chilenos, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que se ha fracasado rotundamente.- Se puede graficar lo antes señalado comparando la sociedad nacional con una familia; de esa manera podremos comprender mejor la falacia de los pregonados éxitos alcanzados por la economía chilena.- Para ello tomemos como base un grupo familiar de seis personas, la pareja y cuatro hijos.- Supongamos que el único ingreso del conjunto lo obtiene el padre y que aquel asciende a 120.- Tenemos entonces que el ingreso per cápita del grupo familiar es de 20, y así lo establecería cualquier especialista que tuviese acceso a estos datos.- Pero si de la renta total el padre ocupa 20 en divertirse con sus amigos y 60 para vestirse, alimentarse y otros gastos personales, no restarán sino 40 para distribuir en el resto de la familia, bajando  la disponibilidad para éstos a sólo 8 por persona.- Ahora, si el ingreso necesario para satisfacer las necesidades mínimas de cada miembro de esta familia, es igual a 15, veremos fácilmente que aquellos que obtienen 8 no alcanzan este objetivo, quedando en condición de pobreza; en cambio, la situación del padre supera con creces este promedio.- Si luego de concluir una carrera profesional uno de los hijos de esta familia comienza a trabajar, recibiendo una remuneración de 60, diríamos que el ingreso per cápita de la familia sube a 30 y que ésta lleva una existencia envidiable.- No obstante, si este hijo que ya trabaja destina 50 a sus gastos personales, los cuatro restantes miembros de la familia tendrán tan sólo 50 para repartirse, los 40 que aporta el padre más los 10 que entrega el hijo que trabaja; eso significa que dispondrán de 12,5 cada uno, cifra aún insuficiente para cubrir los requerimientos mínimos.- Es decir, si con un ingreso total de 180 los recursos individuales en teoría llegan a 30, en la realidad ello se traduce en miseria para un 66,6 por ciento de la familia y vida cómoda y grata para un 33,4 por ciento de ella.- Si extrapolamos esta situación a lo que ocurre en la sociedad nacional, huelgan los comentarios.-
No esperemos entonces superar la pobreza nacional mediante la búsqueda obsesiva de nuevas y engañosas marcas económicas, presumiendo de ello ante el resto del mundo; sólo cuando hayamos asegurado a cada compatriota una vida digna e integrada, tendremos los motivos suficientes para experimentar legítimo orgullo.- Sin embargo, es preciso no equivocarse; la justa distribución del ingreso nacional no se obtendrá mediante la entrega, vía impuestos, de mayores recursos a la voracidad del actual Estado.- Es urgente darnos una nueva organización social que haga posible que los fondos puedan ser manejados directamente por instituciones ciudadanas que den eficacia a los planes de superación de la pobreza, con un nulo o bajísimo gasto en administración.- (slch)
 
IMPUESTOS: OTRO ASPECTO DE LA INIQUIDAD SOCIAL
    Hoy, cuando se estudia a nivel de gobierno una reforma tributaria destinada a financiar la reconstrucción de las ciudades y pueblos devastados por el terremoto y tsunami ocurridos la madrugada del 27 de febrero, es del todo pertinente efectuar un análisis objetivo de la distribución de la carga impositiva entre los integrantes de nuestra sociedad nacional.- 
   Todos nos engañamos cuando hablamos de impuestos y de los derechos que el pago de éstos podría llevar asociados. No es quien maneja más recursos el que contribuye a sostener en mayor medida el aparato estatal; por el contrario, y aunque parezca una paradoja, son los chilenos que reciben menos ingresos y especialmente quienes no obtienen nada por encontrarse cesantes, los que soportan una mayor carga impositiva. Esta aseveración puede ser y seguramente lo es, absolutamente descabellada desde el punto de vista de los especialistas ortodoxos de la economía y las finanzas; no obstante, analizada con criterio nacionalista (natural) refleja exactamente la realidad.    
    Si consideramos que los impuestos no son sino aquella porción de sus ingresos que un ciudadano debe destinar al financiamiento del Estado, sacrificando la satisfacción de algunas de sus necesidades, concluiremos que los más ricos no pagan absolutamente nada (independiente de la tasa que les afecte) y que, en diametral oposición, los más pobres contribuyen en un cifra inmensamente superior al pozo de la hacienda pública.
Mientras el rico siempre tendrá sus requerimientos (aún los suntuarios) largamente satisfechos, el pobre ve con angustia como después de haber trabajado más duramente que aquel, lo que recibe a fin de mes no le alcanza ni siquiera para mitigar sus múltiples privaciones; además, el impuesto que paga el desposeído (altísimo, por cierto) le viene descontado por completo y por tal razón no tiene la posibilidad de eludirlo como en ocasiones hace el adinerado.
      
    Todo aquel que destine al pago de impuestos una parte importante de los recursos que precisa para responder a las demandas propias de una vida digna, tanto personal como  familiar, por pequeño que sea el monto comparado con el que cancelan quienes tienen más, en realidad está soportando la mayor carga impositiva, transformando la tributación en una nueva iniquidad que se suma a la que se manifiesta en las diferencias de ingresos y en la clase de labores que desempeñan los distintos estamentos sociales dentro de nuestro pueblo (unas muy cómodas y otras extremadamente pesadas).
       
    Nadie podrá reclamar privilegios para sí en el Chile nacionalista del futuro, pero perfectamente puede hacerlo en el marco del Estado antichileno actual. Los pobres y también los sectores medios, que como hemos demostrado pagan los mayores impuestos, tienen derecho a exigir se prioricen sus demandas y la solución de los problemas que les atañen. En un sistema egoísta cada cual debe defender sus intereses y, en consecuencia, a nadie debe extrañar ni alarmar que aquellos que sostienen el mayor peso del Estado, pretendan también una retribución proporcional a su esfuerzo.
     
    Alguien tuvo alguna vez la desafortunada ocurrencia de señalar que había que proteger a los ricos; otros, antes que él, con no mayor acierto, proclamaron la lucha de clases para restituir a los pobres sus derechos. Nada de eso. El nacionalismo procura la cooperación de los distintos sectores de la comunidad, con el fin de levantar una economía realmente sana, estable, que brinde bienestar a todos los chilenos, sin excepciones. 
    Si queremos igualar la carga tributaria, debemos aproximar las condiciones de vida de ricos y pobres. No es posible continuar aceptando que a los más necesitados, que entregan un mayor aporte al Estado y enriquecen a quienes prácticamente no contribuyen, se les otorgue un trato impropio de una sociedad civilizada. 
    
    Una auténtica reforma tributaria 
debe elevar los impuestos de la banca y de las grandes empresas transnacionales, rebajando al mismo tiempo los impuestos personales y de manera considerable el IVA; sólo de esa manera se podrá ir dando solución a las inaceptables desigualdades económicas que hoy impiden alcanzar la imprescindible unidad nacional.-(slch)    
  
 
LA VERDAD DE LAS CRISIS

El sistema económico-financiero mundial ha entrado nuevamente en crisis.- Cada diez años aproximadamente (un par de años más, un par de años menos), los controladores de las finanzas y la economía planetaria, parecen realizar una especie de balance de sus especulaciones de una década; una vez determinados los resultados de ese ejercicio, proceden a retirar las utilidades y se aprestan para iniciar un nuevo ciclo, sin importarles que su “recogida” deje tras de sí una estela de quiebras de empresas, cesantía, miseria y hambre.-  

Así actúan los grandes especuladores internacionales; generan primero un período de bonanza económica, de bases aparentemente sólidas, invirtiendo en diversos proyectos a lo largo y ancho del planeta.- Producen con esto una gran confianza que se traduce en una especie de prosperidad sostenida para muchos sectores, generalmente apalancada por un alto endeudamiento.- Esto ocurre en la parte media de cada ciclo, cuando ya nadie se acuerda de la crisis anterior, y todo transcurre de manera engañosamente normal. Sin embargo, cuando el período especulativo llega a su clímax, gracias al esfuerzo de millones de seres humanos que han creído en las sacrosantas leyes del mercado, cuando las acciones han alcanzado su valor más alto, los controladores deciden concretar sus ganancias; de una manera gradual y solapada, para evitar el pánico que podría echar por tierra sus planes de enriquecimiento ilícito, proceden a vender sus inversiones.- En ese momento las acciones transadas en las Bolsas comienzan a sufrir los efectos de estas maniobras especulativas de alcances planetarios; los inversionistas minoritarios que aún no han logrado comprender que el período de auge ha terminado, ven de pronto horrorizados como las inversiones y ahorros de toda una vida se reducen lastimosamente, como es el caso de los Fondos de Pensiones.- En ese momento la catástrofe es ya una realidad.-

De esta manera funciona el endiosado mercado, estas son sus “leyes”, en esto consiste la “ciencia” económica que tragan sin digerir los profesionales de la economía y los analistas profesionales sabelotodo, aunque algunos pillos entre aquellos entienden a cabalidad los fines de los expoliadores a quienes sirven, pero su argumentación erudita transforma un robo criminal en explicaciones, fórmulas, cifras, recomendaciones y consuelos engañosos.-

Las sucesivas crisis financieras, con graves repercusiones en la economía real, han sido ubicadas casi dentro de la categoría de los desastres naturales, en circunstancias que, como hemos visto, sólo responden al perverso cálculo de quienes controlan el flujo de capitales y mercaderías en el mundo.-

El orden económico mundial es acatado por el grueso de los seres humanos como si se tratase de un dogma religioso, olvidando que como cualquiera otra regulación o actividad, es sólo el producto arbitrario de quienes detentan el poder; para estos últimos es sólo un juego en que los ganadores son siempre los mismos, y los perdedores, indefectiblemente, el resto de los habitantes del planeta.- (slch) <19/10/2008>

  
 
FIN A LA ECONOMÍA JUDEO-MARX-CAPITALISTA

    El Banco Central anunció el martes recién pasado el alza de las tasas de interés, desde 6,25% anual, a un 6,75%.- Los cardenales del instituto emisor decidieron tomar esta medida con el fin de frenar la elevada inflación acumulada en los últimos 12 meses, registrada al cierre del mes de mayo (8,9%); ante una situación que se les escapaba de las manos, y a pesar de sus sesudas reuniones y supuestos seguimientos del comportamiento de la economía, optaron por la salida que hasta un niño de educación básica habría propuesto, pero que no era posible esperar de quienes tienen por misión (y para eso se les paga, y demasiado bien) solucionar los problemas de la comunidad nacional y no agravarlos.- Este acuerdo del último cónclave del Directorio del Banco Central, dictatorial como los que toman habitualmente los distintos poderes y reparticiones estatales, viene a incrementar las enormes diferencias sociales que hoy existen en nuestro país, y demuestran que el Estado antichileno se encuentra al servicio de un sector muy minoritario.- ¿Por qué decimos esto? Es muy sencillo; cualquiera puede darse cuenta que la inflación no la generan quienes viven del salario mínimo, ni la mayoría que vive con un sueldo un poco mayor al “legal”, ni la clase media; la inflación es generada por aquellos que poseen un alto poder adquisitivo, pues ellos son los únicos que pueden presionar de manera significativa sobre los precios, con su elevada demanda; habría que ser muy ciego para no ver esta realidad.- Sin embargo, cuando hay que efectuar un ajuste de tasas para evitar el descalabro, también son los grupos de mayores recursos quienes salen beneficiados, pues como tienen capacidad de ahorro, ven crecer sus inversiones en las instituciones financieras. No podemos dejar de señalar aquí, que es la judería, principalmente, la que gana con la inestabilidad económica, porque tanto la inflación como las altas tasas de interés le permite engrosar su riqueza; los judíos ganan como rentistas, ya que sus propiedades las arriendan en UF, y también como prestamistas, con cada aumento de tasas; no es casualidad entonces que las mayores utilidades sean obtenidas por la banca. En cambio, la pequeña y mediana empresa, y en particular los trabajadores de este sector, sufren la dureza de las medidas que los amos del Estado determinan de común acuerdo con los grandes y poderosos grupos económicos, “chilenos” o transnacionales; la clase media en tanto, y los grupos más pobres, ven aumentar sus dividendos o sus arriendos, dispararse el precio de los productos básicos, y deteriorarse su calidad de vida, sin que tengan los medios para revertir las consecuencias de tanta arbitrariedad.-

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BANCOS ENTRAN AL NEGOCIO DE LAS AFP

 Bancos y aseguradoras lograron la primera victoria en su propósito de participar en la administración de los fondos de pensiones de los   cotizantes chilenos. La Cámara de Diputados aprobó (sic) por 55 votos a favor y 49 en      contra, la reforma previsional presentada por el gobierno, en la que se incluía el ingreso de las entidades bancarias al rentable negocio del manejo de las platas ahorradas obligatoriamente por todos los trabajadores apatronados del país y, que a partir de esta reforma, también incluirá a quienes desarrollen actividades económicas independientes. Apenas seis votos de diferencia sirven para dirimir un asunto de tanta importancia para los fondos de jubilación de la población activa y de quienes ingresarán a futuro al mercado laboral o lleven adelante algún emprendimiento por su cuenta; claro que todavía falta conocer lo que determine el Senado. En todo caso queda demostrado, una vez más, que una simple ley, que una vez promulgada deberá ser cumplida por todos, no representa en absoluto el parecer ni el interés de la ciudadanía, pues, como se ve, ni siquiera concita un apoyo mayoritario entre los propios parlamentarios.

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